Iglesia Mayor de la Encarnación

La Iglesia Mayor de la Encarnación, el templo más importante de la ciudad y uno de los que mejor resume, en un solo edificio, más de dos siglos y medio de historia de Loja.

La gran dama de piedra que vigila Loja desde el siglo XV

Si algo aprende rápido quien nos acompaña por Loja es que, mires desde donde mires, hay una torre que siempre se deja ver. Esa torre pertenece a la Iglesia Mayor de la Encarnación, el templo más importante de la ciudad y uno de los que mejor resume, en un solo edificio, más de dos siglos y medio de historia de Loja.

Una iglesia levantada sobre una mezquita

Corría el año 1491 cuando comenzaron las obras. Granada todavía no era cristiana —la conquista no llegaría hasta el año siguiente—, así que fue el obispo de Málaga, don Pedro de Toledo, quien impulsó la construcción justo sobre el solar donde se levantaba anteriormente la mezquita aljama, la mezquita mayor de la ciudad. No fue casualidad: alzar el templo cristiano más importante sobre el corazón religioso musulmán era, en toda la Granada recién conquistada, una forma de proclamar quién mandaba ahora. De hecho, el nombre mismo de «Santa María de la Encarnación» no es exclusivo de Loja: los Reyes Católicos bautizaron así a todas las iglesias mayores del Arzobispado de Granada, como sello de esa victoria.

La primera fase del templo se construyó en estilo gótico-mudéjar, la fórmula arquitectónica típica de la época: una nave principal con arcos transversales que sostienen una armadura mudéjar, capillas separadas por arcos apuntados cubiertas con bóvedas de crucería y, sobre ellas, vidrieras. Sabemos que hacia 1535 este templo primitivo ya estaba en pie, porque ese año se pagó al escultor Pedro Machuca (con Miguel Sánchez) por la realización del retablo, que hoy sigue conservándose en una de las capillas.

Pero la historia no se detuvo ahí. A partir de 1587, el maestro Alonso Verdejo emprendió la primera gran ampliación, y entre 1620 y 1650 se sucedieron nuevas obras para dar cabida a una población que no dejaba de crecer. La conclusión definitiva —incluida la gran cabecera trebolada y la actual torre-campanario neoclásica— no llegaría hasta el último tercio del siglo XVIII, ya bajo la traza del célebre arquitecto Ventura Rodríguez y la dirección de su discípulo Domingo Lois de Monteagudo. Por eso, quien recorre hoy la iglesia está viendo, en realidad, tres siglos de gustos artísticos conviviendo en un mismo edificio: gótico-mudéjar, renacentista y neoclásico.

Lo que hay que mirar

El templo tiene planta de cruz latina y tres naves, con la central más elevada que las laterales. La torre, octogonal, remata su campanario con una cornisa cuadrada y sigue siendo el punto más alto y más reconocible de todo el casco histórico. En la fachada, un altorrelieve de la Anunciación corona la portada principal.

Dentro guarda piezas que merecen tiempo:

  • El retablo renacentista de Miguel Sánchez y Pedro Machuca (1535).
  • Una custodia de plata realizada por Francisco Téllez en 1581.
  • Una cruz procesional de plata, cedida por la mismísima reina Isabel I de Castilla.
  • Una lápida de un arca paleocristiana de mármol de Génova, con inscripción latina.
  • Un ara romana del siglo V, procedente de la basílica paleocristiana de San Pedro y San Pablo, hallada en la sierra de Gibalto.
  • Una pila bautismal del siglo XVI con el escudo del arzobispo Rojas.

Una historia también marcada por el fuego

No todo ha sido esplendor. En 1923 un incendio originado en la casa rectoral destruyó el techo del Sagrario. Pero el golpe más duro llegó la noche del 19 al 20 de enero de 1936, en pleno estallido de la Guerra Civil: el fuego arrasó imágenes, retablos y sillerías, dejando daños irreparables en cantería y solería. La reconstrucción se prolongó entre 1937 y 1940, coordinada por el arquitecto Francisco Prieto Moreno.

En 1979, un Real Decreto reconoció oficialmente su valor declarándola Monumento Histórico Nacional. Hoy, además, ostenta el rango de Colegiata y es la sede del arciprestazgo de Loja, además de acoger a algunas de las hermandades y cofradías más antiguas de la Semana Santa lojeña.

Cómo llegar

Se encuentra en pleno casco histórico, en la Calle Real, 6 (18300, Loja), a los pies de la Alcazaba y junto a la Plaza de la Constitución. Para horarios de visita y de misas, lo más fiable es consultar directamente con la Oficina de Turismo de Loja, ya que pueden variar según la época del año.

Fuentes consultadas para contrastar los datos: Wikipedia (con referencias a IAPH y Turismo de Granada), Turismo Andaluz (andalucia.org), portal de patrimonio de la Diputación de Granada (tupatrimonio.dipgra.es) y De Granada / Grupo Ideal.

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